martes, 8 de abril de 2014

Visitando Londres


Sí, creo que voy a hacer una entrada contando mis impresiones de Londres... y empezaré con un audio para que la gente ponga de fondo mientras lee. ¿Cuál podría ser?... Ya sé, London Calling de The Clash. Seguro que nunca a nadie se le ocurrió utilizar esa canción para hablar de Londres. A todos les gustará y me dirán lo genial y original que soy.


De todas formas la mejor forma de resumir Londres no es esa canción, es sin duda esta imagen:


Ese póster que el gobierno británico hizo al inicio de la Segunda Guerra Mundial, y que nunca llegó a usar, describe muy bien el estilo de vida londinense. Cada día en Londres es una batalla masiva y estresante para intentar aprovechar el tiempo lo máximo posible. La gente allí madruga mucho, compra comida para llevar y así poder alimentarse mientras van de un sitio a otro. Aprovechan los ratos muertos en el transporte público para leer o echar breves cabezadas que les ayuden a aguantar todo el día, no importa si viajan de pie. Hasta aprovechan los trayectos que tienen que ir caminando para leer. Incluso he visto algunos que iban con cascos escuchando música mientras leían un libro electrónico y caminan. Me sorprende que sean capaces de llegar a donde tienen que ir, por muy conocido que les sea el trayecto. No pierden el tiempo ni cuando se chocan con alguien mientras van haciendo eso. Simplemente sueltan un "sorry", sin apartar la vista del libro ni detenerse, y siguen su camino.

Me llamó especialmente la atención una peluquería que vi. En el cartel que usaban para anunciarse no ponían sólo el precio de un corte de pelo, si no también el tiempo que tardan en hacerlo. En serio. 9£ / 15 minutos para los hombres y 14£ / 19 minutos para mujeres. ¡19 minutos! No 20. 19 para diferenciarse de la mediocre competencia que no puede hacerlo en menos de 20 minutos. Tengo claro que si algún día tengo que torturar a un londinense, lo haré atándolo a una silla para que no se pueda mover, y estaré todo el rato recordándole que está perdiendo el día por completo. Sin más.



El frenético ritmo de vida que llevan tiene que ser la razón por la que no hay mayor índice de obesidad. No tienen tanta cultura de hacer deporte / mantenerse en forma en el gimnasio como hay aquí. Hay muchos menos gimnasios, y los que hay son sitios muy elitistas donde la gente con dinero contrata entrenadores personales, aunque las cadenas de gimnasios más baratos también existen. Además tampoco comen nada bien. Yo mismo lo he notado cuando he vuelto a entrenar ayer, notaba el cuerpo "contaminado" por tanta comida basura y tuve mucho menos aguante de lo normal.



Cómo es la población es algo que también me sorprendió. A penas hay gente mayor. Es normal supongo. Unos no habrán llegado debido al desgaste que supone ese estilo de vida. Del resto habrá otro grupo que haya querido mudarse a lugares más tranquilos, que tiene pinta de haberlos porque el clima es bastante acogedor, y los paisajes son verdes (me gustan los paisajes verdes). Además de haber poca gente mayor hay muchos inmigrantes de diversas nacionalidades. Ya me esperaba que no iba a ser una ciudad llena de los típicos ingleses que salen en las películas y series, pero no hasta tal punto. De hecho me he cruzado con un montón de españoles, con un gran porcentaje de andaluces. Hasta he visto a un gallego que montó en Portobello Road un bar de tapas donde hay gran consumo de Estrella Galicia.

Por el resto Londres es una ciudad que da lo que promete (mis dies xD). Ha sido retratada tantas veces que nos podemos imaginar más o menos cómo es. Sí que es cierto que los monumentos de valor arquitectónico impresionan mucho más que viéndolos en fotos. Me quedé un buen rato contemplando el Big Ben, por ejemplo. Si tenéis pensado ir a las típicas atracciones para turistas preparaos para ver "experiencias 4D" porque en casi todas se han subido a ese carro. Mi favorita ha sido el museo de cera Madame Tussauds, que aunque tiene menos figuras de las que esperaba, la calidad que tienen es increíble, sobre todo si las comparamos con otros museos de cera.


Aunque sin duda es un lugar donde me costaría mucho vivir, merece la pena verlo, al menos una vez. Un saludo a todos los lectores.