miércoles, 26 de enero de 2011

Unión y compromiso



Nací en una familia deportivista. En muchos de mis primeros recuerdos de la infancia salgo viendo partidos del Dépor con mi padre o con mi abuela. Tenía 9 años cuando vi a Djukic fallar aquel penalty y lloré desconsoladamente hasta que ese día terminó. Fui a la Fuente de Cuatro Caminos en todos y cada uno de los títulos ganados por el equipo hasta este momento, pensando que los equipos grandes tendrían que ganar muchas ligas para conseguir el valor de la que ganamos nosotros, muchas copas para llegar a la gloria conseguida con ese gol de Alfredo o el Centenariazo, muchas Ligas de Campeones para ilusionar tanto a la gente como el 4-0 al Milán. El Deportivo se convirtió casi en mi segunda familia, y como tal ayudó en mi educación enseñándome que nunca debo rendirme, que no existe la palabra imposible. Hice las encuestas de Riazor.org para elegir a los 11 mejores jugadores de estos 20 años, sintiéndome muchas veces como si me preguntaran si quiero más a mamá o a papá. Y hasta me dio pena cuando Filipe se marchó, triste por el equipo y por mí, pero contento por él viendo que tenía una oportunidad de crecer y mejorar (y ojalá le vayan bien las cosas porque se lo merece) como si un familiar se marchara a estudiar o vivir fuera para poder alcanzar sus metas. Pero esta entrada no es para contar lo importante que es para mí el Dépor, sino para decir algo a todos aquellos que están en mi misma situación.



Creo que el Dépor siempre ha sido un equipo pequeño, pero un equipo pequeño capaz de hacer cosas grandes y épicas, capaz de plantar cara y dar miedo a los más grandes. Ese espíritu es lo que lo hace especial y único. Hoy en día vivimos tiempos difíciles, la falta de dinero hace que no se puedan pagar los sueldos que se pagaban antes, y que las metas sean otras. Es normal porque somos un equipo pequeño, y los equipos pequeños no tienen oportunidades siempre de luchar por los objetivos más altos, y tienen que funcionar por rachas, organizando bien y a largo plazo los proyectos. Hemos vivido los mejores años de la historia del Deportivo hasta ahora, hemos aprovechado muchas de esas oportunidades. Pero ahora estamos en uno de esos períodos en los que toca esperar a que podamos volver a tener esas oportunidades. Y las tendremos, yo estoy seguro de que si seguimos por ese camino dentro de unos años liquidaremos la deuda y podremos volver a empezar. Hasta entonces lo único que nos queda es agradecerle al Deportivo todos los buenos momentos que nos ha dado, con todo nuestro apoyo. Aunque la actitud de los jugadores podría ser mejor, aunque no estemos de acuerdo con el entrenador ni con el presidente. Es en los malos momentos cuando las familias deben demostrar lo unidas que están. Porque sin el Dépor no seríamos lo que somos. Además, ¿sabéis qué? si tuviera que elegir cuándo vendrá la siguiente época dorada de nuestro equipo, elegiría que fuera cuando tenga un hijo que pueda disfrutar todo lo que disfruté yo cuando era niño. Un saludo a todos los lectores y deportivistas, y muchas gracias a los chicos de Riazor.org por inspirarme para escribir esta entrada.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Yo tenía Tenía 10 años cuando vi a Djukic fallar aquel penalti y tampoco se me olvidara en la vida al día siguiente hice mi primera comunión como para olvidarse del penalti aun me sigo preguntando porque no lo tiro Bebeto por mucho nervio que tenia ya que cambiaron a Donato mejor Bebeto que no Djukic, n??
Un saludo y felicidades por tu pagina

Frizork dijo...

Hubiera sido mejor, pero Bebeto no quiso tirarlo, y en ese momento Mauro Silva se convirtió para siempre en mi jugador favorito del Dépor. Hoy en día comprendo que era muchísima presión, y que es mejor no obligar a tirar a un jugador que no se siente con confianza.

Muchas gracias por tus felicitaciones :D