jueves, 26 de febrero de 2009

La Fuerza (Frizi-diario capítulo segundo)

Hace tres años (semana arriba, semana abajo) estaba pasando por una época bastante mala. Se podría decir que toqué fondo, y esa vez no era culpa de todo lo que me rodea, ni de un conjunto de cosas que salen mal a la vez y provocan una mala época. Esa vez comprendí que era exclusivamente culpa mía. Necesitaba un cambio que me permitiera afrontar mejor las cosas que fueran a venir en el futuro. Necesitaba ser más fuerte.

Y ahí estaba yo, dispuesto a sacarle partido a mi fuerza de voluntad y perseverancia (sin duda las dos mejores de mis pocas virtudes) para conseguir ser más fuerte. Aunque me surgió un problema, no terminaba de tener muy claro lo que era ser fuerte. Necesitaba uno o varios modelos a seguir, a los que intentar acercarme, ¿pero quién es realmente fuerte?



Creí tenerlo claro cuando ví un par de vídeos en Internet de gente que era capaz de mover grandes cantidades de peso, hasta llegar a extremos increíbles. Así que avisé a un amigo que llevaba un tiempo intentando convencerme para que empezara a ir al gimnasio y le dije que sí. Empecé a ir con regularidad y tomándomelo bastante en serio. Tras un par de semanas acostumbrándome a hacer ejercicios con pesas, y otro par de semanas para conocer dónde estaban mis límites iniciales, empecé a notar mejoras poco a poco. Era muy fácil ir y entrenar con pesas cada día cuando cada poco tiempo era capaz de levantar un poquito más. Además ese gimnasio consiguió que cambiara la imagen que tenía de la gente que frecuentaba esos sitios. No todos eran musculitos metrosexuales sin cerebro cuya motivación era marcar los abdominales un poco más para poder acceder a hembras un poco más agraciadas. Lo cierto es que la mayoría se parecían bastante más a mí y quizás por eso estaba cómodo allí. Pasó un año sin darme cuenta casi y mis mejoras eran muy notables. Los pesos que era capaz de mover multiplicaban por un factor bastante alto a los que era capaz de mover cuando empecé, podía correr mucho más rápido y durante muchísimo más tiempo, era más ágil y más flexible... sin duda estaba en mucha mejor forma física.



Pero en ese momento mi curva de mejora empezó a decaer. Al haber subido de nivel ya no era capaz de mejorar con la misma velocidad, y me sentía un poco estancado. En esa época además empecé a saber gracias a Internet a qué se dedicaban los hermanos Craig y Paul Pumphrey. Pensé que los Strongman levantaran lo que levantaran no tenían auténtica fuerza en realidad y estos sí. Así fue como empecé a interesarme por las artes marciales. Cuando me dí cuenta había visto ya un montón de cosas de muchas artes marciales diferentes, buscando la mejor, la definitiva, la que tenía que practicar para ser más fuerte.De esa forma ví un montón de información sobre boxeadores que eran capaces de arrancar dientes a sus oponentes con un puñetazo, practicantes de Wushu rapidísimos, luchadores de Muay Thai devastadores, estilos que usan conocimientos de anatomía para dejar fuera de combate al oponente, Krav Maga, Jiu Jitsu brasileño, artes marciales mixtas... en todas ellas había un montón de gente muy fuerte, aunque hicieran cosas tan diferentes. La fuerza no debía estar entonces en la potencia muscular, ni en la rapidez de reflejos, ni en la calcificación de los huesos. Lo único que tenían en común es que todos ellos trabajaban muy duro para mejorar e intentaban hacerlo mejor cada día. En ese momento comprendí que la fuerza no es más que saber afrontar las dificultades de la mejor manera posible, y hay muchos caminos para alcanzarla. Ni siquiera hace falta ser artista marcial, basta con superar barreras o simplemente tener la suficiente voluntar como para hacer grandes cosas.



Por mi parte, intentando descubrir lo que era realmente la fuerza he conseguido hacerme más fuerte, y ahora que lo he comprendido bien pude elegir bien qué camino tomar. Todavía no he mejorado casi nada y ya me he encontrado con las primeras dificultades, pero no importa, tengo dos virtudes muy buenas para estas cosas. Un saludo a todos los lectores y hoy termino la entrada con el mejor vídeo que he visto en meses, de alguien más fuerte que cualquiera de los que he mencionado.

7 comentarios:

Flackon dijo...

Ya había visto una conferencia de Randy Pausch (distinta a esta). Es inspirador.

Y como mola lo de los militares xd.

Nirei dijo...

Genial entrada e impresionante el valor con el que el señor Pausch afronta saber que le queda poco tiempo de vida.

Mucha suerte, y un saludo.

lucitemp dijo...

Me ha impresionado mucho esta entrada.
Realmente nunca pensé que te sinteras así. Mi opinión acerca de la gente que va mucho al gimnasio no era ni parecida a lo que describes, pero ahora me doy cuenta de que conozco a un amigo que está pasando por esto y yo no era consciente de ello. El hecho de que fueras relatando tu evolución en cuanto a la fuerza que todos necesitamos me ha parecido de mucha valentía.

Un beso y cuídate.

David dijo...

Mad Jack!!! El puto amo. Sí que me moló el enlace tío. Es increíble lo que se puede llegar a lograr con valor y perseverancia, y fuerza de voluntad.

Ann dijo...

Estas Navidades mi mamá nos regaló a mi hermano y a mí el libro de Randy Pausch.
Es genial, la verdad.
Pero no sé si será porque lo leí estando enferma o qué, pero al terminar de leerlo te quedás igual que al principio. Es decir, mientras lo vas leyendo se te van ocurriendo un montón de ideas y de cosas para mejorar tu vida, cosas por las que no hay que preocuparse y "consejos" que podés extraer de ahí, pero después...
Aún así es un libro precioso.

i-chan dijo...

Vaya, debo de ser el único que no conocía a este Randy Pausch. La verdad es que es realmente inspirador.

Está genial este relato de tus experiencias para encontrar "la fuerza" ^^

i-chan dijo...

Por cierto, Pausch tiene razón en el tema de que es importante que los padres te dejen encontrar tu propio camino. Hay muchos familias castradoras, por culpa de las cuales la gente nunca llegará a cumplir sus sueños.

También me gusta lo de que las personas son más importantes que los objetos.